INTRODUCCIÓN
Cabe destacar que INIA – INTIHUASI, en el rubro olivos, actualmente ejecuta el proyecto “Manejo de Huertos de Olivos y su Desarrollo en la IV Región” (con financiamiento FNDR) el cual ha entregado valiosa información agronómica del cultivo en la Región de Coquimbo y para el cual se han desarrollado diversas actividades de investigación, validación y transferencia. Adicionalmente se realiza el proyecto “Manejo Moderno de Huertos de Olivos en el Valle de Huasco” en la III Región transformándose este último proyecto en otra fuente importante de información para el presente estudio. ANTECEDENTES DEL CULTIVO DEL OLIVO
A continuación se entregan algunos antecedentes relacionados con factores climáticos, edáficos e hídricos que afectan directamente la producción de un huerto de olivos. 1.1.
FACTORES CLIMÁTICOS. Las temperaturas muy bajas, o bajo cero, pueden ser peligrosas, especialmente si se producen en el momento de la floración. Los árboles pueden resistir temperaturas de –5°C a –7°C en reposo vegetativo profundo y pueden sufrir daños graves, según la variedad, a – 10°C, dependiendo de la duración de la helada. Cuando el olivo está activo, temperaturas ligeramente inferiores a 0°C pueden causar graves daños en brotes provocando la muerte de yemas y hojas tiernas (recién formadas); y temperaturas bajas, ligeramente superiores a 0°C, pueden afectar la floración provocando una formación incompleta de la flor. La temperatura umbral de floración se ha establecido en 12.5°C. A temperaturas inferiores las yemas florales acumularían frío para salir del reposo y a temperaturas superiores, acumulan calor para florecer. Estudios realizados en Córdoba (España) destacan la existencia de variedades con bajas necesidades de frío invernal, tales como Manzanilla y Hojiblanca, que requieren 1.367 horas de temperaturas inferiores a 12.5°C (número de horas con temperaturas comprendidas entre 0°C y 12,5°C). Por otro lado, Gordal Sevillano y Picual tienen requerimientos de 1.894 horas - frío bajo el mismo umbral. Las yemas vegetativas no parecen tener necesidades de frío para iniciar su actividad. El crecimiento de los brotes se inicia cuando los días llegan a tener varias horas a más de 21°C. El
olivo es capaz de soportar altas temperaturas veraniegas, del orden
de 40°C, sin sufrir quemaduras. Necesita una acumulación
de calor de alrededor de 4.100°C desde floración a maduración,
entendida ésta como el cambio de color desde el verde amarillento
al violáceo, lo que se denomina estado de pinta. El olivo se comporta mejor en suelos de texturas medias (francas, franco arenosas y franco arcillosas). Estos suelos permiten una permeabilidad adecuada, una alta capacidad de retención de humedad y una aireación apropiada para el crecimiento de las raíces. Considerando el hábito de crecimiento más bien superficial de las raíces del olivo, suelos con una profundidad útil de 0,8 a 1,2 metros son convenientes para su desarrollo, especialmente si se utiliza algún método de riego tecnificado. La
saturación de agua en el perfil del suelo es altamente perjudicial
para el olivo, ya que esta especie es muy sensible a la asfixia radicular.
La saturación suele ocurrir en suelos de textura muy arcillosa
o cuando existan capas impermeables en el suelo. En ambos casos, la
construcción de camellones favorece el crecimiento de las raíces,
al contar éstas con un ambiente adecuadamente aireado. Características
químicas del suelo como el pH, la salinidad y la posible toxicidad
por boro y cloruros, deben ser conocidas antes de la plantación. Cuadro
1.- Limitación y efecto de la salinidad del suelo sobre la productividad
del olivo |
| Tipo de limitación | Grado
de |
limitación
|
(efecto) |
| Ligero |
Moderado |
Severo |
|
| Salinidad
total del suelo C.E.es (dS/m)
Salinidad del agua de riego C.E.w (dS/m) % de reducción de la producción |
4
2.67 10 |
5
3.33 25 |
8
5.33 50 |
| Toxicidad por boro (ppm en extracto de saturación) | 2 |
||
| Toxicidad por cloruros (meq/l en extracto de saturación | 10-15 |
| Un probable factor limitante en algunos suelos es la
presencia de carbonato de calcio libre. Una alta concentración
de este elemento podría provocar, dependiendo de la variedad, toxicidad
directa en las plantas o síntomas de deficiencia de hierro. Para corregir los problemas antes mencionados a nivel de suelo, existen diferentes tecnologías utilizables, las que se resumen en el Cuadro 2. Cuadro 2. Correcciones de las propiedades físicas y químicas del suelo, para la plantación de olivos. |
| MÉTODOS DE CORRECCIÓN | MEDIDAS
DE CORRECCIÓN |
| CORRECCION DE LAS PROPIEDADES FÍSICAS DEL SUELO | El objetivo es facilitar el drenaje de aguas que excedan la capacidad de almacenamiento y eliminar obstáculos físicos que impidan crecimiento radicular. |
| Subsolado | Se realiza para romper horizontes petrocálcicos someros de pequeño espesor. La profundidad más conveniente es 70 cm. Se recomienda realizarlo en todo el terreno y a fines del verano |
| Laboreo profundo | Cuando se observa daños en plantas por asfixia de raíces se debe realizar un laboreo profundo. |
| CORRECCIÓN DE PROPIEDADES QUÍMICAS DEL SUELO | El objetivo es lograr un suelo con características homogéneas, que debe hacerse en toda la superficie para que sea eficaz. |
| Corrección de Ph | Para corregir un pH alto se utiliza azufre elemental. En la zona norte de Chile, en general, no se encuentran situaciones de suelos ácidos. |
| Corrección de salinidad | Si ésta se debe al agua de riego, lo mejor es buscar una fuente alternativa. Cuando el problema es inherente al suelo, se deben realizar lavados con agua de buena calidad. |
| Corrección de exceso de sodio | Se realiza mediante enmienda caliza, determinándose las cantidades realizando análisis de laboratorio del suelo. Posteriormente el sodio desplazado del suelo debe ser eliminado mediante lavados. Este procedimiento exige que el suelo mantenga un buen drenaje durante todo el proceso. |
| Corrección de altos niveles de boro y cloruros | Los suelos con este problema se recuperan con lavados con agua de baja concentración de dichos elementos. En el caso principalmente del boro la recuperación es lenta y requiere buen drenaje. |
| 1.3. FACTORES HIDRICOS
La creencia popular de que el olivo es resistente a la sequía es cierta sólo en cuanto a la supervivencia del árbol, pero no en cuanto a su nivel productivo, el que se ve muy afectado cuando el árbol es sometido a estrés hídrico La disponibilidad de agua que debe tener una plantación de olivos, tiene que ser suficiente para cubrir las pérdidas que se producen por la transpiración (en forma de vapor de agua) a través de los poros en las hojas (estomas), más la evaporación directa desde el suelo. La transpiración depende de la demanda evaporativa de la atmósfera, siendo creciente a mayor temperatura del aire, a menor humedad relativa y a mayor velocidad del viento. Sin embargo, para un olivo bien provisto de agua y con su sistema radical sano, su magnitud es aproximadamente sólo un 45%, con relación a la evaporación desde una superficie de agua libre. Un olivar adulto (que cubre más del 60 % de la superficie del
marco de plantación) consume aproximadamente de 700 a 1100 mm
de agua al año, según se encuentre ubicado en las zonas
frescas (costeras) o más calurosas (sobre los embalses) de la
región. El aporte a través del riego para suplir este
consumo debe descontar el aporte efectivo de las lluvias. Sin embargo,
como las sequías son una condición normal en la región,
es mejor no considerar las precipitaciones en los cálculos de
dotación hídrica. Por lo anterior, la dotación
de agua de riego que debe tener un predio en el mes de máxima
demanda (enero) para una plantación de olivos adultos, es de
0,41 L/s a 0,72 L/s por hectárea con riego por goteo; en otras
palabras de 7700 m3/ha al año a 12000 m3/ha al año. El
efecto del déficit hídrico en diferentes períodos
fenológicos del olivo se presenta en el Cuadro 3. Cuadro 3.- Fenología del olivo y efectos causados
por déficit hídrico |
| Época del año |
Fenología |
Efecto del déficit de agua |
| Septiembre | Diferenciación
de yemas en flor Desarrollo de yemas de flor Brotación yemas de madera Comienzo crecimiento de brotes |
Reducción
N° inflorescencias Aumento proporción flores incompletas Aborto ovárico Reducción de crecimiento de los brotes |
| Octubre-Noviembre | Floración Cuajado de frutos Crecimiento de frutos (aumento número de células) Crecimiento de brotes |
Reducción
de N° de frutos cuajados Reducción del crecimiento de frutos Reducción del crecimiento de los brotes y aumento de la alternancia de producción |
| Diciembre-Marzo | Crecimiento
de frutos (aumento tamaño de células) Inducción floral |
Reducción
tamaño frutos Caídas de frutos Reducción permanente de tamaño |
| Abril-Mayo | Crecimiento
de frutos Formación de aceite Crecimiento de los brotes (árboles descarga) Acumulación de reservas |
Frutos
de pequeño tamaño Baja relación pulpa/hueso Reducción del rendimiento graso Reducción del crecimiento de los brotes Mala calidad de flor en temporada siguiente |
| Fuente:
Elaborado en base a Barranco et al., 1999. En general, cualquier sistema de riego puede ser adecuado para el olivo, siempre que esté bien diseñado para las condiciones particulares del olivar. Sin embargo, en condiciones desérticas, cuando el recurso hídrico es escaso, los sistemas de riego localizado son los más eficientes, puesto que el agua se aprovecha en más de un 90%, además de permitir la fertirrigación con gran uniformidad, simplicidad y eficiencia. A nivel mundial, de las 8,2 millones de hectáreas de olivos cultivadas, sólo el 10% de estas son regadas. A nivel regional, de las 230,4 hectáreas reportadas durante 1999 (Catastro Frutícola Nacional IV Región), el 93,3% de la superficie es regada (Cuadro 4). En la actualidad existirían unas 270 hectáreas en producción en toda la región. Cuadro 4.- Superficie
(has) cultivada de olivos, según método de riego, y superficie
total cultivada. IV Región. |
|
Surcos |
Tendido |
Micro aspersión |
Goteo |
Aspersión |
Otros |
Superficie regada |
Superficie cultivada |
|
68,65 |
41,44 |
0,0 |
75,04 |
0,0 |
29,85 |
214,98 |
230,4 |
| 29,8% |
18% |
0% |
32,6% |
0% |
13% |
93,4% |
100% |
| Fuente:
Catastro Frutícola Nacional (IV Región), 1999. 2. MANEJO DEL CULTIVO Dentro de los aspectos a considerar para un buen manejo del cultivo del olivo se deben contemplar aquellos, como el diseño de plantación, la fertilización y la poda de los olivares, complementado con un estricto control fitosanitario del huerto. 2.1. DISEÑO DE LA PLANTACIÓN En el proceso del diseño de plantación existe una serie de parámetros que se deben considerar. 2.1.1. Variedades Para elegir la variedad o variedades más apropiadas para una zona, es imprescindible conocer las características de ellas y su comportamiento bajo las condiciones agroclimáticas del lugar. En el Cuadro 5 se presentan las características más relevantes de algunas variedades, según evaluaciones realizadas en diferentes áreas de producción. Estas son las variedades que el INIA está evaluando en distintas localidades de la III y IV Región, a través del proyecto financiado por los Gobiernos Regionales de las regiones de Atacama y Coquimbo, respectivamente. El concepto de “alternancia” se refiere al ciclo de altas y bajas producciones en el tiempo (fenómeno conocido también como añerismo). Por otra parte, repilo y verticilosis son el nombre común que se da a las enfermedades producidas por los hongos Spilocea oleagina y Verticilliun dahliae, respectivamente. Ambas enfermedades son de importancia en los olivares de nuestro país. Información aportada por Proyecto Olivos III y IV región, Gobierno Regional, FNDR. Cuadro 5.- Características de las variedades
de olivo consideradas en el proyecto de INIA |
| Variedades |
Origen |
Destino |
Rendimiento
Graso |
Fertilidad
|
Alternancia |
Repilo (tolerancia) |
Verticilosis (tolerancia) |
| Ascolana
Tenera |
Italia |
Mesa |
Medio |
Autoestéril |
Bajo |
Alto |
Bajo |
| Azapa
|
Chile |
Mesa |
S/I |
Parcialmente
autofértil |
Alto |
Bajo |
S/I |
| Cerignola |
Italia |
Mesa |
Bajo |
Parcialmente
autofértil |
Alto |
Bajo |
S/I |
| Kalamata |
Grecia |
Mesa |
S/I |
Autofértil |
Bajo |
Bajo |
Bajo |
| Manzanilla
de Sevilla |
España |
Mesa |
Medio |
Autoestéril |
Bajo |
Bajo |
S/I |
| Nocellara
del Belice |
Italia |
Mesa |
Medio |
Autoestéril |
Medio-bajo |
Medio |
Bajo |
| Sevillana |
Chile |
Mesa |
Bajo |
Parcialmente
autofértil |
Alto |
Bajo |
Bajo |
| Arbequina |
España |
Aceite |
Alto |
Autofértil |
Bajo |
Bajo |
Medio |
| Biancolilla |
Italia |
Aceite |
Bajo |
Parcialmente
autofértil |
Bajo |
Medio |
S/I |
| Coratina |
Italia |
Aceite |
Alto |
Autoestéril |
Bajo |
Bajo |
Medio |
| Frantoio |
Italia |
Aceite |
Alto |
Autofértil |
Bajo |
Bajo |
Medio |
| Koroneiki |
Grecia |
Aceite |
Alto |
S/I |
Bajo |
Alto |
Medio-alto |
| Leccino |
Italia |
Aceite |
Medio |
Autoestéril |
Bajo |
Alto |
Bajo |
| Liguria |
Chile |
Aceite |
Alto |
Autofértil |
Medio-bajo |
Medio |
Alto |
| Nabali |
Jordania |
Aceite |
Alto |
Parcialmente
autofértil |
S/I |
Bajo |
S/I |
| Picual |
España |
Aceite |
Alto |
Parcialmente
autofértil |
Bajo |
Bajo |
Bajo |
| Barnea |
Israel |
Doble |
Medio |
Parcialmente
autofértil |
S/I |
Bajo |
S/I |
| Empeltre |
España |
Doble |
Alto |
Parcialmente
autofértil |
Medio-alto |
Bajo |
Alto |
| Itrana |
Italia |
Doble |
Medio |
Autoestéril |
Bajo |
S/I |
S/I |
Fuente: COI (2000). Variedades originadas en Chile con información local. Nota:S/I, sin Información. El olivo es una especie que normalmente no requiere de polinización cruzada. Esto es cierto cuando las condiciones de cultivo son las adecuadas, vale decir, temperatura, suelo, riego, humedad relativa, etc. Por ello, algunas variedades se comportan como autofértiles en algunas localidades y como autoestériles en otras (COI, 1996). Si no se cuenta con información local del comportamiento de una variedad, es mejor incluir alguna variedad polinizante. Una de las características propias del olivo es la producción de abundante polen durante la floración, el cual es conducido al estigma de las flores por gravedad y por acción del viento. Por ello, si el viento es predominante en una dirección, la primera hilera del polinizante debe ir enfrentando el viento, de manera que éste arrastre el polen hacia la variedad principal (Figura 1). La información disponible indica que el transporte del polen por el viento es efectivo sólo hasta 40 m, en el sentido del viento dominante; por lo tanto, este es el principal criterio de diseño de la variedad polinizante. Considerando un marco de plantación de 8 m x 4 m, el porcentaje mínimo de la variedad polinizante es de un 4 %; sin embargo, la disposición de la variedad polinizante en hileras completas favorece el manejo del huerto, especialmente en lo referente a recolección de fruta, en este esquema el porcentaje mínimo de la variedad polinizante es de 16,6 % (Figura 1)(adaptado de BARRANCO et al., 1999). No obstante, en las plantaciones modernas existen varias razones por las cuales es conveniente incluir más de una variedad, a parte de la polinización cruzada, tales como la época de cosecha, para optimizar el uso de las máquinas cosechadoras y de la industrialización, logrando cosechar mayor porcentaje de las aceitunas en un estado óptimo de madurez; además, permite realizar composiciones de distintas variedades para obtener un producto comercial bien equilibrado en cuanto a características organolépticas y químicas. Una variedad polinizante debe cumplir con una serie de requisitos, siendo el más importante la sincronización de la floración con la variedad principal. Además, debe producir abundante polen de buena calidad y ser compatible con la variedad principal y sus frutos deben tener importancia comercial para aceite o mesa. En Chile la variedad Empeltre (doble propósito), es un buen polinizante de la variedad de mesa Sevillano.
a) Distribución 11 %
b)
Distribución hileras |
| X | X | X | X | X | X | X |
| X | X | X | X | X | X | X |
| O | X | X | O | X | X | O |
| X | X | X | X | X | X | X |
| X | X | X | X | X | X | X |
| O | X | X | O | X | X | O |
| X | X | X | X | X | X | X |
| X | X | X | X | X | X | X |
| O | X | X | O | X | X | O |
| X | X | X | X | X | X | X |
| X | X | O | X | X | X | O |
| X | X | O | X | X | X | O |
| X | X | O | X | X | X | O |
| X | X | O | X | X | X | O |
| X | X | O | X | X | X | O |
| X | X | O | X | X | X | O |
| X | X | O | X | X | X | O |
| X | X | O | X | X | X | O |
| X | X | O | X | X | X | O |
| X | X | O | X | X | X | O |
|
X:
Variedad principal 2.1.3 Portainjertos El uso de portainjertos está poco extendido en la olivicultura internacional y nacional; siendo la práctica comercial moderna más extendida el enraizamiento de estaquillas. Sin embargo, se han efectuado algunas investigaciones de variedades de olivos que confieren mayor adaptación a suelos pesados o enfermedades; también se están buscando patrones enanizantes. En Córdoba (España) se han realizado ensayos con portainjertos para controlar el vigor. En este sentido, la variedad Lechín de Sevilla tiene un efecto enanizante sobre la variedad injertada y la magnitud de este efecto depende de la variedad injertada, por ej. Manzanilla de Sevilla injertada sobre Lechín de Sevilla tiene un 25 % de reducción del volumen de su copa, en relación a Manzanilla autoenraizada; en cambio la variedad Picual, injertada sobre Lechín de Sevilla tiene una disminución del 35 % de su volumen de copa. El menor volumen de copa se asocia a una menor productividad por árbol, por lo que se debe aumentar la densidad de plantación; sin embargo, no se modifica el contenido de aceite ni la forma de la aceituna (Carmen del Río, 1997). Otra línea de investigación de la Universidad de Córdoba (España) está relacionada con la resistencia a enfermedades, es este sentido destaca la resistencia a verticilosis de las variedades Frantoio y Empeltre (también conocida como Oblonga); mientras que Manzanilla de Sevilla sólo es medianamente resistente y el resto de las variedades son sensibles a esta enfermedad (Barranco et al., 1999). En Chile existe un problema conocido como Vericosis en la variedad Sevillano (Herrera y Madariaga, 1999), asociado al uso de plantas injertadas con material enfermo. Por lo que en este caso, se recomienda utilizar plantas de esta variedad propagadas a través de estacas herbáceas, provenientes de plantas sanas. 2.1.4 Densidad de plantación La mayoría de los huertos tradicionales suelen tener bajas densidades de plantación, del orden de 100 árboles/ha, y se caracterizan por una productividad media a baja y por un elevado costo de producción, especialmente en las labores de cosecha y poda. Desde mediados de la década de los 70, distintos centros de investigación, principalmente de España e Italia, han propuesto la sustitución del olivar tradicional por otro conocido como “nuevo olivar intensivo”. Las principales características de este nuevo sistema se basan en acortar el período improductivo de los árboles, aprovechar el máximo potencial productivo del medio en que se desarrolla la plantación y diseñar una plantación mecanizable en todas las operaciones del cultivo. En españa,
se recomienda la formación con un solo tronco, con los árboles
homogéneamente distribuidos en el terreno permite, en un sistema
de alta densidad, sustanciales aumentos de producción a corto
y largo plazo con respecto a la olivicultura tradicional. En condiciones
de riego, distancias de plantación de 8 x 5 m, 8 x 4 m y 7
x 4,5 son recomendables para lograr una adecuada producción
a corto y largo plazo. Cabe señalar también que los
suelos poco fértiles pueden admitir mayores densidades de plantación
que los terrenos de buena calidad, para una similar disponibilidad
de agua (Barranco et al., 1999). En Italia, la propuesta del Instituto Olivícola de Perugia (IRO-CNR), es la formación de los árboles en eje central. Este sistema presenta las siguientes ventajas: la forma que adquiere el árbol, favorece una mayor eficiencia de aprovechamiento de la luz solar, con lo que se logra tener casi toda la planta con madera frutal productiva, cerca del eje central, y no solamente en la periferia de la copa; permite aumentar la densidad de plantación, de las tradicionales 150-250 a 400-500 plantas/ha, sin provocar el efecto de sombreamiento y excesiva competencia entre las plantas por luz, como ocurre en los sistemas que favorecen una mayor expansión radial de la copa ; y facilita la mecanización de la cosecha. Este sistema de conducción ha dado buen resultado en las variedades aceiteras que se utilizan comercialmente en Italia. Estas tecnologías, que están siendo transferidas a Chile, permitirían alcanzar con facilidad un rendimiento del orden de las 12 toneladas de olivas por hectárea, aunque a partir de los antecedentes obtenidos por INIA – INTIHUASI, sólo se podría afirmar que el rendimiento graso en la zona de Vallenar y Ovalle alcanzara niveles entre 15 al 19 %, según variedad y época de cosecha. El menor rendimiento graso observado en esta zona en relación a la Cuenca del Mediterráneo se debería a la menor acumulación térmica y también a que en Chile se cultiva un olivar de regadío, con mayor productividad por árbol . Sin embargo, los riesgos de desadaptación de las variedades que se están introduciendo son bajos para las zonas con buenas condiciones agroclimáticas para la especie. 2.1.5 Preparación del terreno Para un desarrollo apropiado de los árboles, los olivos deben plantarse en suelos que tengan una profundidad aprovechable mínima de 50 cm. En suelos poco profundos o en aquellos con presencia de una napa freática muy alta, o que tengan una textura muy arcillosa, la plantación puede efectuarse sobre camellones. De esta forma se aumenta artificialmente la profundidad de suelo, incrementando además la aireación. Así se evita la amarillez de las plantas por asfixia radicular debido a humedad excesiva y continuada, producto de las lluvias o del riego. Los camellones son elevaciones artificiales del terreno en forma de mesetas sobre las que se establecen las plantas. En general, las dimensiones de los camellones al momento de la plantación son 50 cm de altura por 1.5 m en la base y 1 m de ancho en el plano superior. La plantación sobre camellones debe considerar el empleo de riego tecnificado. 2.1.6 Epoca de plantación La disponibilidad de plantas en bolsas de polietileno permite que la plantación pueda realizarse en casi cualquier época del año. El momento más adecuado dependerá de las condiciones climáticas locales. El periodo más favorable es hacia fines de invierno, luego que ha pasado el peligro de heladas, y principios de primavera, antes de los fuertes calores. Sin embargo, en zonas con inviernos suaves es posible iniciar la plantación durante el otoño. De esta forma, las plantas contarán con un buen arraigamiento para iniciar de mejor forma el nuevo crecimiento de primavera. 2.1.7. Plantación Para establecer un olivo proveniente de vivero, el hoyo de plantación no debe ser más profundo que la altura de la bolsa que lo contiene. Tampoco es necesario hacer hoyos demasiado anchos. El ancho debe ser suficiente para facilitar la labor de colocación de la bolsa con la planta. Sin embargo, en suelos de texturas extremas (muy arcillosas o muy arenosas) es conveniente ampliar el ancho de los hoyos e incorporar una mezcla de suelo con materia orgánica alrededor de la nueva planta para estimular el crecimiento inicial de nuevas raíces. La planta debe ser enterrada sólo hasta la zona del cuello, sin sobrepasarlo. La idea es respetar la misma altura sobre la tierra que la planta tenía en la bolsa del vivero. No es necesario aplicar fertilizantes en el fondo del hoyo de plantación, ya que una elevada concentración de ellos en contacto con las nuevas raíces puede ser tóxica. Las plantas deben ser regadas durante el mismo día de la plantación. Para asegurar que el suelo alrededor de las raíces quede bien compactado, se debe aplicar un segundo riego al día siguiente. En el momento de la plantación, se deben eliminar aquellos brotes excesivamente vigorosos y los que se ubican en una posición muy cercana al nivel del suelo. Se deben eliminar los brotes laterales entre el nivel del suelo y 65 cm de altura. Antes de poner las plantas en su sitio definitivo, es necesario retirar las etiquetas colocadas en el tronco de las plantas, cortando las amarras que posteriormente puedan estrangularla. Para permitir el crecimiento del tronco en forma vertical, es necesario colocar un tutor en el momento de la plantación. Las amarras deben quedar algo sueltas para evitar el estrangulamiento del tronco a medida que aumenta su grosor. 2.1.8. Cuidados posteriores a la plantación En zonas de fuerte insolación, como sucede en la IV Regi´ón, el tronco y los brotes nuevos son muy sensibles al “golpe de sol” que pueden provocar quemaduras de la corteza. En tal caso, se debe pintar el tronco y los brotes expuestos al sol con una lechada de cal o con pintura látex de color blanco. Los riegos deben ser frecuentes y con poca agua. Se debe tener especial cuidado con el exceso de humedad, ya que el olivo es muy sensible a la asfixia de las raíces. Es menos perjudicial para la planta que tenga poca agua en vez de un exceso. Hojas nuevas de color amarillo pueden ser un síntoma de exceso de humedad en el suelo. En este caso es necesario suspender los riegos por algunos días y revisar los volúmenes de agua de riego. El olivo joven es muy vigoroso, presentando en la mayoría de los casos un buen equilibrio en el desarrollo sólo con los nutrientes extraídos desde el suelo. Cantidades extras de fertilizantes pueden provocar un exceso de vigor, retardando la entrada en producción. Si los riegos y el manejo general del huerto son apropiados, es innecesaria la fertilización durante el primer año. En todo caso, las necesidades de nutrientes deben ser monitoreados a través de la observación del vigor de las plantas y el empleo de análisis foliar. El control de malezas, especialmente alrededor de las plantas, es fundamental durante los primeros años. Los herbicidas deben ser aplicados con mucho cuidado para evitar que sean absorbidos por las hojas de los olivos. El control mecánico con azadón también debe evitar cualquier herida sobre el tronco. De acuerdo a lo observado en el proyecto ejecutado por el INIA en la IV Región, el problema sanitario de mayor importancia corresponde al ataque de la conchuela negra del olivo (Saissetia oleae). Para su control se ha empleado aceite mineral, que es inocuo para el medio ambiente y para los enemigos naturales; además existen varias alternativas químicas, con productos organofosforados tales como Metidation (Oleo Ultracid 100EC ó Supracid 40 WP), Imidacloprid (Confidor 350 SC ó Punto 70 WP), Dimetoato +Clorpirifos (Salut ó Proton 500 EC) y Diazinon (Diazinón 60 EC ó DZN 600EW), utilizados según las dosis recomendadas por los fabricantes. El ataque de roedores (conejos) también ha sido importante. Ellos se comen la corteza provocando la muerte de algunas plantas. El control puede efectuarse a través del empleo de barreras físicas, como diversos tipos de mallas, o el uso de repelentes, como el fungicida en base al ingrediente Thiran (Thiran 80 PM, Pomarsol Forte 80% WP) que se aplican en forma de pintura en la base del tronco. En plantaciones realizadas en terrenos no cultivados con anterioridad, la destrucción de la corteza del tronco por parte de plagas que habitan en el suelo (por ejemplo hormiga argentina) ha causado la muerte de un número reducido de plantas. El daño se puede evitar con aplicaciones localizadas a la base y cuello de la planta del producto Diazinon (Diazinón 60 EC ó DZN 600EW) o Dimetoato (Dimetoato 40 EC). En zonas en que el viento es un factor limitante para el crecimiento de las plantas, lo ideal es considerar desde la plantación una protección, ya sea con cortinas naturales o artificiales. Como cortina natural se puede utilizar el mismo olivo, disponiendo la primera hilera que enfrenta al viento con una variedad de crecimiento rápido y erecto. (p. ej. Barnea o Empeltre), la que se planta a una mayor densidad. En caso de usar una cortina artificial de malla, ésta debe tener un 50 a 60% de porosidad. De esta forma se reduce la resistencia al viento y se minimiza la turbulencia cerca de la cortina. Si el viento no es tan limitante y por costo no es posible la instalación de cortinas cortaviento, existen otras alternativas. Una de ellas es utilizar tutores largos, a lo menos 1.8 m desde el suelo, sujetos entre sí por un alambre en la hilera, formando una hilera similar a las viñas. Este sistema permite mantener el tronco en posición vertical y evita su inclinación debido a la rotura del tutor por la presión del viento. 2.2. FERTILIZACIÓN DEL OLIVO La fertilización es una de las prácticas más importantes en fruticultura, pues a través de ella se satisfacen los requerimientos nutritivos de los frutales. Sin embargo, establecer un programa apropiado de fertilización para un olivar no es fácil, ya que las necesidades de nutrientes de una planta joven son diferentes a las de un árbol adulto, y las de un huerto establecido en un suelo fértil son también diferentes a las de un huerto plantado en un suelo pobre. Este problema puede solucionarse mediante el empleo de la técnica del análisis foliar (Ibacache, 1986). A continuación, se analiza la importancia que los nutrientes deficitarios tienen en el desarrollo de la planta y la forma de corregir la carencia. 2.2.1. Nitrógeno La deficiencia de nitrógeno afecta negativamente la cuaja de frutos, el rendimiento y el crecimiento de los brotes. Debido a las pérdidas que sufre por absorción de las plantas, por lixiviación, volatización, desnitrificación e inmovilización, este nutriente es muy dinámico en el suelo y difícil de diagnosticar. Además generalmente es deficitario en los suelos de la IV Región, por lo tanto, debe ser aplicado anualmente. Un programa juicioso de aplicación de nitrógeno debe contemplar la observación de los árboles para visualizar síntomas de deficiencia, y el monitoreo anual de los cambios en el nivel de nitrógeno a través del análisis foliar. La aplicación de nitrógeno en árboles adultos, según información de la Universidad de Córdoba (España), sólo se debiera realizar cuando el nivel foliar sea inferior al rango considerado adecuado, de lo contrario no habría respuesta a la fertilización. El olivo es un frutal que tiene moderados requerimientos nutricionales. En efecto, la extracción de nitrógeno por la fruta cosechada alcanza a 3 g de N por cada kilógramo de frutos. Por ejemplo, una cosecha de 10.000 kg/ha, extraería 30 k de N. Si la eficiencia de fertilización nitrogenada es del orden del 50 %, habría que aplicar 60 k de N/ha. El objetivo del empleo de fertilizantes nitrogenados es el de mantener el nivel de nitrógeno foliar entre 1,5 y 2%. Con esto se logra un crecimiento adecuado de los brotes, de 20 a 40 centímetros por año, con una óptima floración y cuaja. Es una práctica común aplicar anualmente entre 0,5 y 1 kilo de nitrógeno por árbol adulto a distancias de plantación tradicionales (10 x 10 m). En el Cuadro 6 se indican las fuentes nitrogenadas más importantes y las cantidades que se deben aplicar para los requerimientos recomendados de nitrógeno en árboles adultos. Al aplicar nitrato de potasio como fuente nitrogenada se debe considerar el gran aporte de potasio de este fertilizante. Por lo tanto al usarlo se debe primero, haber determinado la necesidad de aplicarlo y en segundo término balancear la relación con el nitrógeno a aplicar. Cuadro 6. Dosis y fuentes de fertilizantes nitrogenados sugerida para un olivar de árboles adultos tradicionales (100 árboles/ ha). |
| Fuente | Rango de dosis de fertilizante por planta (kg) |
| Nitrato de amonio (34%N) | 1,5
– 3,0 |
| Urea (46%N) | 1,09
– 2,18 |
| Nitrato de potasio (13%N) | 3,8
– 7,6 |
| Nota:
considera dosis de 0.5 a 1 kg N/árbol.
• No se debe aplicar fertilizantes en el hoyo de plantación, pues en la fase inicial de desarrollo el árbol es muy sensible a los excesos de sales. • Tampoco se debe aplicar fertilizante en los dos primeros meses, tiempo que necesitan las raíces para salir del cubo de tierra y comenzar a explorar el suelo. • La demanda de fertilizantes en los primeros años es baja y en muchas ocasiones puede ser suplida por la fertilidad natural del suelo. En todo caso, a modo de referencia, las dosis de nitrógeno para árboles jóvenes se señalan en el Cuadro 7.
|
| Año Crecimiento |
Nitrógeno
puro |
Nitrógeno
equivalente (g/árbol) |
| (g/árbol/ temporada) |
Urea |
Nitrato
de amonio |
Nitrato
de potasio |
|
1 |
15 |
33 |
44 |
115 |
|
2 |
40 |
87 |
118 |
308 |
|
3 |
80 |
174 |
236 |
616 |
|
4 |
160 |
348 |
471 |
1.231 |
|
5 |
320 |
696 |
941 |
2.462 |
|
6 |
430 |
935 |
1.265 |
3.308 |
| Además
de las aplicaciones al suelo, en el olivo también es posible aplicar
nitrógeno vía foliar. Aspersiones de urea al 4% realizadas
por el INIA Intihuasi tuvieron como respuesta un incremento en el nivel
de nitrógeno en las hojas sin provocar ningún daño.
Se puede decir que la aplicación vía foliar es un complemento
y en ocasiones una alternativa eficaz para mejorar la nutrición
nitrogenada del árbol, especialmente cuando existan dificultades
para lograr una máxima absorción a través de la vía
suelo - raíz. Esta práctica es especialmente recomendable
en los años de sequía, cuando los fertilizantes incorporados
al suelo son mal aprovechados y pueden causar daños al aumentar
la concentración de iones en el mismo.
Las épocas más apropiadas para la aplicación de nitrógeno (al suelo o al follaje) son las de máxima actividad vegetativa, es decir de septiembre a marzo. 2.2.2. Fósforo La deficiencia de fósforo en plantaciones frutales, incluido el olivar, es muy rara. Por lo mismo, respuestas en crecimiento a la aplicación del nutriente son improbables. Bajos niveles en hojas pueden estar asociados a suelos con drenaje deficiente o a aquellos pobres en este elemento. En el caso que se presente una deficiencia, se puede aplicar 0,5 kg de P2O5 por árbol en forma de superfosfato. Es necesario destacar que el Valle de Choapa y muchos sectores del Valle de Limarí, sometidos a años de agricultura, sin incorporación de fertilizantes fosforados, tienen niveles muy bajos de fósforo en el suelo, por lo que es necesario verificar esta situación y considerar su aplicación cuando corresponda. 2.2.3. Potasio La deficiencia de potasio en el olivo se presenta como una necrosis apical en las hojas y defoliación de los brotes nuevos. Suelos pobres en potasio, falta de humedad en el suelo, crecimiento limitado de las raíces e interacciones con calcio y magnesio, son las principales causas de la deficiencia de este nutriente. La deficiencia puede ser corregida con aplicaciones de 1 a 3 kg de potasio por árbol. Esta aplicación al suelo debiera ser efectiva por varios años. Sin embargo la dosis dependerá principalmente del contenido inicial de potasio de intercambio y la textura del suelo. Como fuente de potasio es posible utilizar los fertilizantes sulfato de potasio (50% K2O) y nitrato de potasio (44% K2O); en este último caso se está agregando también un 13% de nitrógeno. Aspersiones foliares de nitrato de potasio al 2 - 3% de concentración pueden ser eficaces cuando existe la deficiencia. 2.2.4. Calcio No se ha observado síntomas de deficiencia de calcio en olivares comerciales. La inducción de síntomas de deficiencia en suelos arenosos en California, resultó en la muerte del ápice de los brotes con el subsecuente crecimiento de muchos brotes laterales. También se produjo una reducción del crecimiento de las hojas más nuevas. El calcio es absorbido desde la solución suelo sólo a través de las puntas de las raíces nuevas. Por lo tanto, cualquier factor que limite el crecimiento de nuevas raíces (pobre aireación, bajas temperaturas, etc.) puede reducir la absorción del nutriente y así inducir deficiencia. El calcio se mueve pasivamente a través de la corriente de transpiración, desde el suelo hasta los órganos superiores de las plantas. Así, una baja tasa de transpiración, la falta de agua o una alta concentración de sales de sodio en el suelo, pueden afectar negativamente la llegada de calcio a las hojas y/o frutos. Antes de pensar en corregir la deficiencia se debe tener claridad sobre la causa del bajo nivel del elemento en las hojas. Aplicaciones foliares de nitrato de calcio y cloruro de calcio al 0.5%, pueden ayudar a corregir una posible deficiencia. 2.2.5. Manganeso Se desconocen los síntomas de carencia de manganeso en olivos. En otros frutales (p. ej.: duraznero) la sintomatología típica es una clorosis intervenal en las hojas. Suelos con valores altos de pH (sobre 7,0) presentan una baja disponibilidad de este nutriente. Aspersiones foliares en primavera de sulfato de manganeso al 0,2% pueden corregir la deficiencia. 2.2.6. Boro Se considera al olivo como una especie con altos requerimientos de boro. Considerando que la presencia de este micronutriente no es limitante en los suelos y el agua que se utiliza en la Región de Coquimbo. 2.2.7. Uso de materia orgánica La materia orgánica es uno de los factores claves en la productividad de un suelo. Puesto que el clima del norte chico es del tipo semiárido, el contenido promedio de materia orgánica es bastante bajo, generalmente menos que 1 a 1,5%. La materia orgánica del suelo está formada por residuos de plantas y animales en diversos estados de descomposición, organismos del suelo y sustancias sintetizadas por esos organismos. Los residuos orgánicos son descompuestos en el suelo por organismos vivos, básicamente bacterias y hongos. Éstos y otros organismos de mayor tamaño como lombrices e insectos ingieren residuos orgánicos y suelo, uniendo de esta forma las partículas de suelo en agregados estables. Prácticamente cada propiedad del suelo es afectada por la materia orgánica. La presencia de ella facilita la aireación, infiltración y retención de humedad del suelo. Es importante reconocer que los macronutrientes no existen en la materia orgánica en cantidad suficiente para sostener el crecimiento de árboles adultos de olivos. La materia orgánica del suelo generalmente contiene 2 a 4% de nitrógeno y porcentajes menores de otros nutrientes. Además, estos nutrientes deben ser mineralizados a la forma orgánica durante la descomposición antes de estar disponible para los árboles. Por este motivo, la materia orgánica se utiliza preferentemente como una enmienda del suelo con el propósito de mejorar la aireación en suelos arcillosos y aumentar la retención de agua en suelos arenosos. La materia orgánica que contiene la más baja cantidad de carbono en relación al nitrógeno proviene de los abonos verdes (leguminosas, pasto en general). Estos cultivos se descomponen rápidamente y proveen nutrientes más allá de los requerimientos de los microorganismos. Los guanos de animal tienen altos contenidos de sal (especialmente el de cabra), por lo que deben ser usados con precaución para evitar acumulación excesiva de ella. Además, deficiencias del microelemento zinc están asociadas a fuertes aplicaciones de guano animal. Residuos como paja de trigo y aserrín son bajos en nitrógeno pero altos en carbono, por lo tanto, requieren de un largo período de descomposición. La adición de fertilizante nitrogenado a estos residuos acelera la descomposición y ayuda a satisfacer la demanda de nutrientes por parte de los microorganismos. Cuando estos residuos son incorporados al suelo, una regla general es aplicar 9 kilos de nitrógeno por tonelada de residuo. Cuando se requiere de la aplicación de materia orgánica para mejorar características físicas del suelo, lo normal es aplicarla en una cantidad no inferior a 20 toneladas por hectárea. Se entiende por poda todas aquellas operaciones que modifican la forma natural del olivo, dando vigor o restringiendo el desarrollo de sus ramas y que tiene como finalidad darle una forma adecuada y conseguir en el menor tiempo posible la máxima producción, así como renovar o restaurar parte o la totalidad del árbol. Las prácticas de poda realizadas a lo largo de la vida de un olivar siempre deben equilibrar el crecimiento y la fructificación, no desvitalizar o envejecer prematuramente el árbol y ser de bajo costo. Para determinar la intensidad de la poda, e incluso la realización o no de la misma en un determinado año, se debe tener en cuenta la edad del huerto, cosecha del año precedente, el destino de la cosecha (mesa o aceite), la densidad de plantación y el tamaño de los árboles. En lo fundamental, con la poda se pretende conseguir un mínimo de madera estructural con un gran número de ramillas jóvenes de largo medio (20 a 30 cm) y que exista una permanente emisión de ellas; además se busca crear espacios para la entrada de luz y aire. La intensidad de poda debe adaptarse a las diversas fases de la vida del árbol. En el período improductivo, prácticamente no se poda, el objetivo en esta etapa es formar la estructura o armazón del árbol, para lograr un olivo equilibrado que soporte cosechas abundantes en el menor tiempo posible (poda de formación); en el período adulto, se poda ligeramente, en esta etapa el objetivo es mantener el equilibrio entre una buena producción y de buena calidad, junto con un desarrollo vegetativo adecuado del árbol, alargando al máximo su periodo productivo y retrasando su decadencia, vejez y muerte (poda de producción); por último, en el periodo de vejez se busca renovar o sustituir las ramas que muestran signos de decadencia o vejez, regenerándolas y haciéndolas más productivas, mediante podas intensas, pero espaciadas por períodos de tiempo relativamente largos para la reconstitución de la copa del árbol (poda de renovación). A continuación, se profundizará en los tres tipos de poda 2.3.1. Poda de formación La poda de formación se inicia en vivero, donde el nuevo árbol permanece de 8 meses a no más de 2 años. Aquí el viverista debe formar una planta de un solo eje con una altura mínima de 0,8 m. Lo ideal es llevar al lugar de plantación definitiva un olivo que tenga una altura entre 0,8 y 1,2 m y luego continuar en terreno con su formación. Una vez plantado en el terreno definitivo, se debe podar lo menos posible, pues de ello dependerá su pronta entrada en producción. La poda de formación dependerá fundamentalmente del sistema de formación empleado. En esta cartilla se abordarán fundamentalmente los sistemas de conducción actualmente más empleados: vaso libre y monocono. El sistema de vaso libre es el sistema recomendado por los españoles en la nueva olivicultura; en cambio el sistema de monocono es el sistema más recomendado en Italia en las nuevas plantaciones de olivo. Para decidir el sistema de conducción se deben considerar el hábito de crecimiento de la variedad, la densidad de plantación, la precocidad de producción y el nivel tecnológico del productor. Las variedades que tienen un hábito de crecimiento abierto, se adaptan mejor al sistema de vaso libre; en cambio, las variedades de hábito de crecimiento vertical o erecto se adaptan bien al sistema en monocono. En el Cuadro 8 se presenta el hábito de crecimiento de distintas variedades presentes en el país.
|
| Variedades |
Origen |
Destino |
Hábito de crecimiento |
Precocidad |
Vigor |
Densidad
de la copa |
| Azapa
|
Chile |
Mesa |
Abierto |
Precoz |
Elevado |
Espesa |
| Ascolana
Tenera |
Italia |
Mesa |
Erguido |
Precoz |
Elevado |
Espesa |
| Sevillana |
Chile |
Mesa |
Abierto |
Precoz |
Elevado |
Espesa |
| Manzanilla
de Sevilla |
España |
Mesa |
Abierto |
Precoz |
Bajo
– medio |
Media |
| Nocellara
del Belice |
Italia |
Mesa |
Llorón |
Precoz |
Medio |
Media |
| Kalamata |
Grecia |
Mesa |
Erguido |
Media |
Alto |
Media |
| Cerignola |
Italia |
Mesa |
Erguido |
Precoz |
Medio |
Media |
| Nabali |
Jordania |
Doble |
Abierto |
Media |
Medio |
Media |
| Arbequina |
España |
Aceite |
Abierto |
Precoz |
Bajo |
Media |
| Biancolilla |
Italia |
Aceite |
Abierto |
Media |
Elevado |
Clara |
| Coratina |
Italia |
Aceite |
Abierto |
Precoz |
Medio |
Espesa |
| Frantoio |
Italia |
Aceite |
Llorón |
Precoz |
Medio |
Media |
| Leccino |
Italia |
Aceite |
Llorón |
Precoz |
Elevado |
Espesa |
| Picual |
España |
Aceite |
Abierto |
Precoz |
Medio |
Espesa |
| Liguria |
Chile |
Aceite |
Abierto |
Elevado |
Espesa |
|
| Barnea |
Israel |
Doble |
Erguido |
Precoz |
Elevado |
Clara |
| Empeltre |
España |
Doble |
Erguido |
Tardía |
Medio |
Espesa |
| Fuente:
COI (2000). Variedades originadas en Chile con información local.
Nota:S/I, sin Información
Las variedades más precoces y productivas tienden a desarrollarse menos, por lo que admiten mayores densidades de plantación y por lo mismo se adaptan bien al sistema de monocono, el mejor es la variedad Arbequina. Por último, hay que considerar el nivel tecnológico del agricultor. Para agricultores tradicionales, el sistema de formación en vaso libre, con alta densidad (208 a 357 árboles/ha), tiene los menores costos inversión y de mantención del huerto, aunque tarda más en llegar a la plena producción; en cambio, con sistemas más intensivos (ej. 1000 árboles/ha) se logra anticipar la plena producción, pero a cambio de mayores costos de operación; incluso, en algunos casos es necesario recurrir a maquinaria especializadas para manejar estas plantaciones (ej. podadoras automatizadas y cosechadoras cabalgantes). 2.3.1.1. Poda de formación en Vaso libre Una vez realizada la plantación, se eliminan los brotes emergidos directamente desde el tronco a menos de 80 cm desde el suelo, y no se realiza ningún otro tipo de intervención hasta el principio del verano siguiente a la plantación, procurando durante este tiempo que las plantas queden siempre bien sujetas al tutor y en posición vertical. La eliminación de los brotes que emergen del tronco bajo los 80 cm se hará, en lo posible, sin la ayuda de ningún utensilio cortante, para lo que es necesario que estén muy poco desarrolladas y herbáceas, sin lignificar. Si los brotes están demasiado lignificados se necesitan tijeras o cortaplumas para cortarlas, lo que indica que se ha intervenido demasiado tarde; sin embargo igual es necesario eliminarlos cuanto antes. A partir del verano, y cada 1 ó 2 meses, se realizará un rápido repaso de poda. En este repaso se realizarán simultáneamente las siguientes operaciones: ? Revisar, reponer y aumentar el número de ataduras del tutor, manteniendo siempre la planta en posición vertical. ? Eliminar los chupones y ramas bajas, insertas por debajo de la futura cruz o lugar donde se insertarán las ramas madres, que se situará al menos a 80 cm sobre el suelo. ? Cuando la planta tenga aproximadamente de 80 – 120 cm sobre el suelo se realizará la última atadura al tutor, punto a partir del cual se formará por sí sola la futura cruz del olivo. ? Una vez eliminas todas las ramillas bajo los 80 cm, no se debe realizar ningún despunte, pues de lo contrarío se favorecería la emisión de un gran número de ramillas muy próximas. ? Posteriormente, una vez que las plantas inicien su producción, se irán perfilando las 2 ó 3 ramas más vigorosas, que serán las futuras ramas principales, pero sin realizar todavía ningún tipo de intervención severa. ? Vigilar que las ataduras o el propio tutor no causen estrangulamientos o heridas a las plantas, eliminado dichas ataduras y reponiéndolas cada cierto tiempo si no se ha empleado material degradable (ej. totora). La posición de la planta con relación al tutor debe ser contraria a los vientos dominantes, de tal forma que el tallo del olivo no se dañe por roce contra el tutor. Si se ha procedido según lo indicado anteriormente, y si el crecimiento de la plantación es vigoroso, al segundo o tercer año, una vez que los árboles han iniciado la producción, se podrá realizar alguna intervención de poda para organizar la copa del árbol y seleccionar las futuras ramas principales, siempre con una moderada intensidad en los cortes de poda (Pastor y Humanes, 1996; Barranco et al., 1999). En resumen, la estructura de árbol propuesta es la siguiente: ? Planta de un solo tronco, vertical, con altura de cruz entre 0,80 y 1,20 m sobre la superficie del suelo. ? Copa armada sobre un máximo de 3 ramas principales ó 2 ramas principales que se a abren a su vez en dos secundarias. Es importante recalcar que a esta estructura se llegará sin intervenciones drásticas de poda que desequilibren la copa del árbol; por el contrario, se realizarán de una forma escalonada, con 2 ó 3 intervenciones muy suaves anuales, de tal forma que al séptimo u octavo año recién se haya concluido la etapa de formación. No es recomendable eliminar una parte importante del árbol, ocasionando un desequilibrio en la relación copa/raíz, debilitando la planta, disminuyendo su crecimiento y retrasando la entrada en producción. Cuando el tronco pueda mantener la copa por sí mismo, se eliminarán los tutores y las ligaduras, no permitiendo brotaciones de ningún tipo por debajo de la cruz. Si se han seguido las indicaciones anteriores, un árbol formado de este modo necesitará escasas intervenciones de poda durante el período joven, hasta el momento en que se alcance el máximo volumen de copa compatible con el medio en que vegeta la plantación.
La forma denominada Monocono, es similar a la formación con eje central de las plantaciones frutales. Las ventajas ofrecidas por esta forma de conducción son las siguientes: - Permite menores distancias de plantación, por lo cual es el sistema más empleado en las plantaciones en altísima densidad. - Es una forma relativamente libre, siendo preciso un mínimo de poda, sobre todo en el período improductivo. - Es una forma pensada para aumentar la eficacia del vibrador de troncos en la operación de derribo de frutos en recolección mecánica de la aceituna. - A igualdad de volumen con la forma esférica se obtiene, teóricamente, una mayor superficie externa de fructificación iluminada, y la productividad está íntimamente ligada a dicha superficie externa de fructificación. La forma en monocono se obtiene partiendo de plantas jóvenes (menos de dos años), que tengan una altura comprendida entre 70-100 cm, formadas en vivero con un solo eje central, sin descabezar, y con ramificaciones laterales distribuidas a lo largo de todo el tronco y en todas las direcciones. Se debe utilizar un tutor robusto, de 2 m de alto, que sea capaz de sostener la planta en posición vertical hasta que ésta se pueda autosostener. Es este sistema es fundamental que, en todo momento, el ápice vegetativo (prolongación del tronco o cima), se mantenga vertical, ya que de ello va a depender el éxito de este tipo de formación. Si el ápice se daña, se sustituirá inmediatamente por otro ramo subyacente vigoroso, fijándolo verticalmente al tutor. En todas la podas se obligará al ápice a dominar a las ramas que componen el árbol y procurar una forma cónica, tipo árbol de pascua. Durante el primer verano se eliminarán las ramificaciones más bajas (bajo los 35 cm sobre el suelo), con objeto de favorecer el crecimiento en altura de la planta durante el otoño. Si se formasen chupones en la proximidad de las inserciones de las ramas principales (cosa que ocurre con frecuencia en las variedades vigorosas y péndulas), es necesaria su eliminación para favorecer el crecimiento armonioso de la copa, evitando competencias con el ápice. Al final del primer año podrá apreciarse la forma cónica del árbol. El segundo y tercer año, las podas serán reducidas al mínimo, limitándose a la eliminación de ramas muy bajas (40 – 50 cm del suelo) y a los eventuales brotes interiores verticales (chupones), que puedan competir con el ápice, el cual deberá dominar siempre a las ramas laterales. Se procurará que las ramas emergidas a partir del eje central se dispongan de forma helicoidal a lo largo de dicho eje, de modo que se optimice el aprovechamiento de la luz. Al final de este período la forma cónica será cada vez más evidente. Cuando el tronco del árbol sea capaz de sostener el árbol, se eliminará el tutor. La poda, se limitará a la eliminación de ramas poco vigorosas. En este momento, pueden eliminarse las ramificaciones bajas hasta una altura sobre el suelo de 80 – 90 cm, ya que no interesa conservarlas, debido a que estarán sombreadas por la copa (Fontanazza, 1996). 2.3.2. Poda de Producción Es aquella que se practica para mantener un nivel productivo estable en la etapa de máxima producción, prolongándola por muchos años. Una vez concluida la fase de formación de los olivos, si ésta ha sido correcta, es aconsejable intervenir muy poco con la poda. Durante este período los olivos bien cultivados deben mantener una relación hoja - madera alta, por lo que las intervenciones de poda deben tratar de mejorar la iluminación dentro de la copa, lo que aumentará la producción y mejorará la calidad de los frutos producidos, facilitando igualmente las operaciones de recolección. 2.3.2.1. Poda de producción en vaso libre La poda de producción consiste en mantener ramillas productivas vigorosas (largo entre 20 a 30 cm), en lugares bien iluminados y de fácil cosecha. Estas ramillas se ubican en la estructura base del árbol. El objetivo es reemplazar ramillas de más de tres años fundamentalmente. Los cortes de poda de producción tenderán a eliminar ramillas completas, y siempre que se pueda cortar por su inserción con las de orden inferior, suprimiendo los chupones grandes, poco productivos, que tienden a dominar y sombrear las ramas inferiores. Se deben dejar las ramillas que crezcan sobre madera gruesa, cuya misión es proteger de quemaduras de sol a las ramas principales del olivo. Se debe evitar el crecimiento de ramillas de cuarto orden o las ubicadas en las zonas bajas, interiores y mal iluminadas del árbol, cercanas al suelo, es donde normalmente se producen los frutos de peor calidad. La intensidad de este tipo de poda dependerá de la cosecha esperada; es así como en años que se espera una gran cosecha, conviene realizarla de forma más intensa, constituyéndose así en un raleo de yemas florales, lo que se traducirá en un ajuste de la próxima carga, mejorando la calidad de la producción, disminuyendo el añerismo y estimulando un mejor desarrollo de ramillas. 2.3.2.2. Poda de producción en monocono En todas la podas el ápice debe dominar a las ramas que componen el árbol y procurar una forma cónica, tipo árbol de pascua. Una vez que se alcance un 70 % del desarrollo final, aproximadamente 3,5 m de altura, la poda se limitará a la eliminación de ramas poco vigorosas. Mientras en el período juvenil la actividad vegetativa es mayor que la productiva, con lo que el árbol crece en tamaño rápidamente, en el período adulto – joven se incrementa la actividad productiva, alcanzándose una equilibrio entre crecimiento y fructificación, que debe ser mantenido durante la vida del olivar. En esta etapa, además de respetar el ápice, la poda debe conseguir que las ramas laterales tengan forma semicónica y se dispongan helicoidalmente alrededor del tronco, con longitudes decrecientes desde la base al ápice, de modo que se mantenga constantemente la forma cónica. Ninguna prolongación de las ramas laterales deberá competir con el ápice, para evitar que molesten a la zona apical y sombreen las ramas bajas. El árbol, al final de su formación, alcanzará una altura no superior a los 4,5 – 5,0 metros. Si sobrepasase dicha altura, la forma de reducirlas será efectuando un corte de retorno sobre una rama vertical, acortando proporcionalmente las ramas laterales. 2.3.3. Poda de rejuvenecimiento o renovación Este tipo de poda es importante realizarla en olivares que se encuentran en período de producción decreciente, la que puede ocurrir a partir de los 20 ó 40 años de edad, según el manejo agronómico que éstos haya recibido. 2.3.4. Poda continua o tipo “Jaén” Este tipo de poda es la recomendable en la mayoría de las situaciones, ya sea con olivares frondosos que han comenzado el descenso de la producción, es decir, árboles con abundante follaje, pero de escaso crecimiento de ramillas o con olivares debilitados por deficiente manejo del riego y la fertilización, en los que se mejorará estos manejos, por lo cual tendrán una respuesta vigorosa a la poda. Este tipo de poda se realiza durante todo el ciclo productivo del árbol y consiste en ir renovando en forma secuencial ramas madres que tengan más de 15 años. Cada 4 a 5 años se renueva una de las ramas principales. La reducción de la producción se afecta muy poco al principio. En los dos primeros años esta puede ser un 25% menos. Sin embargo a partir del tercer año, la producción se ve incrementada considerablemente, pues la nueva rama comienza su ciclo productivo en forma creciente. Como se aprecia en la figura 2, una vez que se han cortado las 4 ramas madres originales, la primera que fue reemplazada tendrá 16 años. La idea es tener ramas de edad no superior a los 20 años. De esta manera se logra una producción estable en el tiempo. Figura 2.- Poda
progresiva o continua, tipo “Jaén” |

| Fuentes:
COI, 1996; Pastor y Humanes, 1996.
En el esquema se presentan las diferentes etapas seguidas desde que se inicia la poda de renovación: 1, corte de una de las ramas madres o principales, para la entrada de la luz. 2, brotación debajo del corte de poda. 3, Una vez que se rejuvenece una rama madre; se corta el resto de las ramas madres. 4, brotaciones bajo el segundo corte de poda. 5, árbol renovado, con dos ramas madres. 6, inicio de un nuevo ciclo de renovación, con el corte de la rama madre más vieja. Selección de rama a podar El ciclo de poda tipo “Jaén” se inicia con la remoción de aquella rama principal que está provocando el mayor sombreamiento de la copa del árbol. Posteriormente se prepara el reemplazo de la siguiente rama principal (4 – 5 años después). Para ello, se estimula el crecimiento de brotes laterales en la base de esa rama mediante una incisión denominada “corte de arroje”. A través de esta incisión, se induce el crecimiento prematuro de brotes, de los cuales se seleccionará uno para reemplazar la rama principal que se removerá. En las áreas del tronco en que existen protuberancias es muy probable que se desarrolle una gran cantidad de brotes. Por esta razón se recomienda no destruirlos, ya que pueden servir para la reposición de ramas a futuro. El corte de arroje es un semianillado, de una profundidad de 0,5 a 1,0 cm, que debe realizarse por sobre el lugar donde se desee que crezca nuevas ramillas. Esta técnica debe ser practicada estimulando la brotación hacia fuera, por lo cual el corte se debe realizar en la periferia del árbol. Por otra parte, cuando se encuentran árboles muy debilitados y con la altura de la cruz muy alta (sobre los 150 cm), conviene realizar una poda más drástica, denominada en cabeza o afrailado. 2.3.5. Poda en cabeza o tipo “Afrailado” Corresponde a una poda muy drástica donde se elimina todo el follaje del árbol. Se realiza en árboles muy envejecidos, que presentan un escaso crecimiento (internudos cortos, hojas pequeñas y faltas de color) y que manifiestan escasas posibilidades de brotación. 3. FACTORES TECNOLÓGICOS Y DE INFRAESTRUCTURA 3.1. Tecnología Industrial: Elaboración de aceite Los procesos utilizados para la obtención de aceite de oliva permiten mantener inalteradas las características naturales de los frutos que lo originan, tanto en sus constituyentes mayores (ácidos grasos) como menores (polifenoles y otros). De esta forma es el único aceite vegetal que puede ser consumido directamente una vez obtenido. Los aceites que deben ser sometidos a un proceso de refinación para corregir sus defectos y hacerlos comestibles pierden una serie de sustancias importantes. 3.1.1 Etapas del Proceso El aceite de la pulpa de la oliva se extrae mediante sistemas que se basan en principios físicos y se realizan a temperaturas cercanas a 30°C, por lo que se denominan procesos de extracción en frío, lo que los diferencia de los aceites de semilla y del aceite extraído del orujo de la oliva. En tales casos los aceites se extraen generalmente con disolventes orgánicos (hexano) y en el proceso de elaboración los productos son sometidos a altas temperaturas. Hasta la década del sesenta se empleaban procesos discontinuos y la extracción del aceite se realizaba por prensado. Actualmente, se utilizan líneas de proceso continuo, con muy bajo requerimiento de mano de obra, en las cuales el aceite se separa de los sólidos y del agua que contiene el fruto, mediante centrifugación. Dichos procesos consisten básicamente en: una serie de operaciones previas como recepción de la materia prima, limpieza, lavado de las olivas (opcional), y almacenamiento del fruto; luego se realiza la molienda que utiliza generalmente molino de martillos; posteriormente el batido o amasado de las pasta; la que es impulsada por una bomba e inyectada a una centrífuga horizontal (“decanter”), donde se separan las fases sólidas y líquidas; luego el aceite pasa a una centrífuga vertical (separador) que elimina humedad y partículas gruesas en suspensión remanentes en el producto; y finalmente se realiza el almacenamiento, conservación y envasado del aceite obtenido. De la misma forma las líneas de proceso más antiguas tenían elementos de fierro en piezas y partes que estaban en contacto con el aceite. Hoy día, todos los proveedores utilizan acero inoxidable, con lo que se evitan los procesos de oxidación por la acción catalizadora de dicho elemento. En la pasta de aceituna molida y batida se distinguen tres componentes o fases que son: sólidos (orujo), líquida pesada (agua), y líquida liviana (aceite). Para separarlas hay dos métodos fundamentales: prensado y centrifugación y, este último se puede realizar en dos o tres fases. La principal diferencia entre estos dos últimos, se basa en que el sistema a tres fases, es necesaria la agregación de agua a la pasta molida (en la inyección al decanter) y se obtienen tres productos que salen por tres diferentes salidas: aceite, orujo y agua (de vegetación más la que se añadió en el proceso). En el sistema a dos fases, desarrollado comercialmente hace unos cinco a seis años, no se utilizaba agua, sino solamente aquella contenida en el fruto (agua de vegetación) y se obtienen dos productos (y dos vías de salida) de la elaboración: aceite por un lado y orujo con agua, por el otro. Este proceso es desarrollado en el país por empresas líderes en el mercado de Tecnologías de Extracción de Aceite de Oliva (ej. PIERALISI, WESTFALIA SEPARATOR). a. Limpieza y lavado de las aceitunas La primera etapa en la elaboración de aceite de oliva es la limpieza y lavado de las aceitunas. En este caso el equipo suele constar de: - Una tolva de recepción. c. Batido De esta forma, la elaboración de aceite de oliva de alta calidad implica un proceso continuo, donde la centrifugación juega un rol central, debiendo definirse muy bien sus principales características y los cuidados que es necesario considerar. Las pautas para
el proceso de aceite de oliva se originan en los países europeos
de amplia tradición en la elaboración de este producto,
estableciéndose en cada caso diferencias acorde a los objetivos
buscados en cuanto a la calidad, rendimiento, mercados, y características
especiales de los aceites obtenidos. A continuación se ilustra
acerca del proceso central de elaboración de aceite de oliva
tendiente a obtener un producto de alta calidad, sobre el cual se realizarán
las adaptaciones necesarias para cada requerimiento particular. 3.3.1. NORMA CHILENA OFICIAL (NCh107. Of2001)
a. Definiciones La Norma Chilena NCh 107.of 2001 recientemente oficializada, indica seis definiciones para el aceite de oliva, destacando que los procesos utilizados para su obtención deben ser sólo mecánicos o físicos, excluyendo aquellos que utilizan solventes o reesterificación. Éstas son: Aceite de Oliva: Aquel proveniente únicamente del fruto del olivo (Olea europea sativa Hoffm. & Link), con exclusión de los aceites obtenidos con solventes o mediante procesos de reesterificación y de cualquier mezcla con aceites de otra naturaleza. Aceite de oliva
extra virgen, virgen extra: Aquellos obtenidos exclusivamente del fruto
de la oliva, mediante procesos mecánicos u otros procesos físicos,
bajo condiciones de temperatura que no provocan alteraciones en el aceite,
el cual no ha recibido ningún tratamiento adicional al lavado
de las olivas, la decantación, la centrifugación y filtración. Aceite de Oliva refinado: Aceite obtenido del aceite de oliva lampante, mediante métodos de refinación que no produzcan alteraciones en la estructura glicerídica inicial. Aceite de oliva común: Aceite proveniente de la mezcla de aceite de oliva refinado y aceite de oliva virgen o extra virgen. Aceite de oliva lampante: Aceite de oliva no apto para el consumo en la forma en que se obtiene; está destinado a la refinación o a usos técnicos. Además se deben mencionar las variedades de aceite obtenidas a partir del orujo. b. Clasificación De acuerdo con sus características de composición los aceites de oliva se clasifican en los siguientes tipos: a) Aceite de oliva
extra virgen o aceite de oliva virgen extra. De acuerdo con las características de calidad, los tipos de aceites de oliva en las categorías siguientes: a) Grado 1 ó
Extra o Categoría Extra: para el tipo de aceite de oliva extra
virgen. c. Requisitos de
calidad Cuadro 9. Requisitos
químicos establecidos en NCh107. Of200 |
| Tipo/Categoría | Acidez libre expresada en ácido oleico, g/100 g | Índice de peróxido, Meq de oxígeno peróxido/kg | Absorbancia a 270 nm, K270 | A K (*) |
| Aceite de oliva extra virgen | < 0,8 | <20 | < 0,20 | < 0,0,1 |
| Aceite de oliva virgen | < 1,8 | < 15 | < 0,25 | <0,01 |
| Aceite de oliva común | < 1,5 | <10 | < 0,90 | < 0,13 |
| Aceite de oliva refinado | < 0,5 | < 10 | < 1,10 | <0,16 |
| (*) Absorbancia a 270 nm menos absorbancia a 232 nm. |
| d. Métodos
de análisis
Las características de los aceites de oliva se deben verificar empleando los métodos de análisis establecidos por el Reglamento de la Comunidad Europea N° 2568 vigente, relativo a las Características de los aceites de oliva y sus métodos de análisis. Al comparar la Norma Chilena con el Reglamento de la Comunidad Económica Europea N° 2568/91 (modificación N° 656/95), se pueden registrar algunas diferencias, tanto en las categorías presentadas como también en los valores registrados como límites para su definición (Cuadro 10). Cuadro 10. Requisitos químicos
establecidos en CE N° 2568/91 (modificación N° 656/95) |
| Tipo/Categoría |
Acidez
libre expresada en ácido oleico, g/100 g |
Índice
de peróxido, Meq de oxígeno peróxido/kg |
Absorbancia
a 270 nm, K270 |
A
K (*) |
|
Aceite
de oliva extra virgen |
M
1,0 |
M
20 |
M
0,20 |
M
0,0,1 |
|
Aceite
de oliva virgen |
M
2,0 |
M
20 |
M
0,25 |
M
0,01 |
|
Aceite
de oliva corriente |
M
3,3 |
M
20 |
M
0,25 |
M
0,01 |
|
Aceite
de oliva lampante |
M
3,3 |
M
20 |
M
0,25 |
-------------- |
|
Aceite
de oliva refinado |
M
0,5 |
M
5 |
M
1,20 |
M
0,16 |
|
Aceite
de oliva |
M
1,5 |
M
15 |
M
1,00 |
M
0,13 |
|
M:
Máximo |
m:
Mínimo |
| A partir de la presente información se concluye que los empresarios interesados en la producción y exportación de aceite de oliva deberán regirse de acuerdo con la Norma internacional reconocida por el COI. |