INTRODUCCIÓN
Cabe destacar que INIA – INTIHUASI, en el rubro olivos, actualmente ejecuta el proyecto “Manejo de Huertos de Olivos y su Desarrollo en la IV Región” (con financiamiento FNDR) el cual ha entregado valiosa información agronómica del cultivo en la Región de Coquimbo y para el cual se han desarrollado diversas actividades de investigación, validación y transferencia. Adicionalmente se realiza el proyecto “Manejo Moderno de Huertos de Olivos en el Valle de Huasco” en la III Región transformándose este último proyecto en otra fuente importante de información para el presente estudio. ANTECEDENTES DEL CULTIVO DEL OLIVO
A continuación se entregan algunos antecedentes relacionados con factores climáticos, edáficos e hídricos que afectan directamente la producción de un huerto de olivos. 1.1.
FACTORES CLIMÁTICOS. Las temperaturas muy bajas, o bajo cero, pueden ser peligrosas, especialmente si se producen en el momento de la floración. Los árboles pueden resistir temperaturas de –5°C a –7°C en reposo vegetativo profundo y pueden sufrir daños graves, según la variedad, a – 10°C, dependiendo de la duración de la helada. Cuando el olivo está activo, temperaturas ligeramente inferiores a 0°C pueden causar graves daños en brotes provocando la muerte de yemas y hojas tiernas (recién formadas); y temperaturas bajas, ligeramente superiores a 0°C, pueden afectar la floración provocando una formación incompleta de la flor. La temperatura umbral de floración se ha establecido en 12.5°C. A temperaturas inferiores las yemas florales acumularían frío para salir del reposo y a temperaturas superiores, acumulan calor para florecer. Estudios realizados en Córdoba (España) destacan la existencia de variedades con bajas necesidades de frío invernal, tales como Manzanilla y Hojiblanca, que requieren 1.367 horas de temperaturas inferiores a 12.5°C (número de horas con temperaturas comprendidas entre 0°C y 12,5°C). Por otro lado, Gordal Sevillano y Picual tienen requerimientos de 1.894 horas - frío bajo el mismo umbral. Las yemas vegetativas no parecen tener necesidades de frío para iniciar su actividad. El crecimiento de los brotes se inicia cuando los días llegan a tener varias horas a más de 21°C. El
olivo es capaz de soportar altas temperaturas veraniegas, del orden
de 40°C, sin sufrir quemaduras. Necesita una acumulación
de calor de alrededor de 4.100°C desde floración a maduración,
entendida ésta como el cambio de color desde el verde amarillento
al violáceo, lo que se denomina estado de pinta. El olivo se comporta mejor en suelos de texturas medias (francas, franco arenosas y franco arcillosas). Estos suelos permiten una permeabilidad adecuada, una alta capacidad de retención de humedad y una aireación apropiada para el crecimiento de las raíces. Considerando el hábito de crecimiento más bien superficial de las raíces del olivo, suelos con una profundidad útil de 0,8 a 1,2 metros son convenientes para su desarrollo, especialmente si se utiliza algún método de riego tecnificado. La
saturación de agua en el perfil del suelo es altamente perjudicial
para el olivo, ya que esta especie es muy sensible a la asfixia radicular.
La saturación suele ocurrir en suelos de textura muy arcillosa
o cuando existan capas impermeables en el suelo. En ambos casos, la
construcción de camellones favorece el crecimiento de las raíces,
al contar éstas con un ambiente adecuadamente aireado. Características
químicas del suelo como el pH, la salinidad y la posible toxicidad
por boro y cloruros, deben ser conocidas antes de la plantación. Cuadro
1.- Limitación y efecto de la salinidad del suelo sobre la productividad
del olivo |
| Tipo de limitación | Grado
de |
limitación
|
(efecto) |
| Ligero |
Moderado |
Severo |
|
| Salinidad
total del suelo C.E.es (dS/m)
Salinidad del agua de riego C.E.w (dS/m) % de reducción de la producción |
4
2.67 10 |
5
3.33 25 |
8
5.33 50 |
| Toxicidad por boro (ppm en extracto de saturación) | 2 |
||
| Toxicidad por cloruros (meq/l en extracto de saturación | 10-15 |
| Un probable factor limitante en algunos suelos es la
presencia de carbonato de calcio libre. Una alta concentración
de este elemento podría provocar, dependiendo de la variedad, toxicidad
directa en las plantas o síntomas de deficiencia de hierro. Para corregir los problemas antes mencionados a nivel de suelo, existen diferentes tecnologías utilizables, las que se resumen en el Cuadro 2. Cuadro 2. Correcciones de las propiedades físicas y químicas del suelo, para la plantación de olivos. |
| MÉTODOS DE CORRECCIÓN | MEDIDAS
DE CORRECCIÓN |
| CORRECCION DE LAS PROPIEDADES FÍSICAS DEL SUELO | El objetivo es facilitar el drenaje de aguas que excedan la capacidad de almacenamiento y eliminar obstáculos físicos que impidan crecimiento radicular. |
| Subsolado | Se realiza para romper horizontes petrocálcicos someros de pequeño espesor. La profundidad más conveniente es 70 cm. Se recomienda realizarlo en todo el terreno y a fines del verano |
| Laboreo profundo | Cuando se observa daños en plantas por asfixia de raíces se debe realizar un laboreo profundo. |
| CORRECCIÓN DE PROPIEDADES QUÍMICAS DEL SUELO | El objetivo es lograr un suelo con características homogéneas, que debe hacerse en toda la superficie para que sea eficaz. |
| Corrección de Ph | Para corregir un pH alto se utiliza azufre elemental. En la zona norte de Chile, en general, no se encuentran situaciones de suelos ácidos. |
| Corrección de salinidad | Si ésta se debe al agua de riego, lo mejor es buscar una fuente alternativa. Cuando el problema es inherente al suelo, se deben realizar lavados con agua de buena calidad. |
| Corrección de exceso de sodio | Se realiza mediante enmienda caliza, determinándose las cantidades realizando análisis de laboratorio del suelo. Posteriormente el sodio desplazado del suelo debe ser eliminado mediante lavados. Este procedimiento exige que el suelo mantenga un buen drenaje durante todo el proceso. |
| Corrección de altos niveles de boro y cloruros | Los suelos con este problema se recuperan con lavados con agua de baja concentración de dichos elementos. En el caso principalmente del boro la recuperación es lenta y requiere buen drenaje. |
| 1.3. FACTORES HIDRICOS
La creencia popular de que el olivo es resistente a la sequía es cierta sólo en cuanto a la supervivencia del árbol, pero no en cuanto a su nivel productivo, el que se ve muy afectado cuando el árbol es sometido a estrés hídrico La disponibilidad de agua que debe tener una plantación de olivos, tiene que ser suficiente para cubrir las pérdidas que se producen por la transpiración (en forma de vapor de agua) a través de los poros en las hojas (estomas), más la evaporación directa desde el suelo. La transpiración depende de la demanda evaporativa de la atmósfera, siendo creciente a mayor temperatura del aire, a menor humedad relativa y a mayor velocidad del viento. Sin embargo, para un olivo bien provisto de agua y con su sistema radical sano, su magnitud es aproximadamente sólo un 45%, con relación a la evaporación desde una superficie de agua libre. Un olivar adulto (que cubre más del 60 % de la superficie del
marco de plantación) consume aproximadamente de 700 a 1100 mm
de agua al año, según se encuentre ubicado en las zonas
frescas (costeras) o más calurosas (sobre los embalses) de la
región. El aporte a través del riego para suplir este
consumo debe descontar el aporte efectivo de las lluvias. Sin embargo,
como las sequías son una condición normal en la región,
es mejor no considerar las precipitaciones en los cálculos de
dotación hídrica. Por lo anterior, la dotación
de agua de riego que debe tener un predio en el mes de máxima
demanda (enero) para una plantación de olivos adultos, es de
0,41 L/s a 0,72 L/s por hectárea con riego por goteo; en otras
palabras de 7700 m3/ha al año a 12000 m3/ha al año. El
efecto del déficit hídrico en diferentes períodos
fenológicos del olivo se presenta en el Cuadro 3. Cuadro 3.- Fenología del olivo y efectos causados
por déficit hídrico |
| Época del año |
Fenología |
Efecto del déficit de agua |
| Septiembre | Diferenciación
de yemas en flor Desarrollo de yemas de flor Brotación yemas de madera Comienzo crecimiento de brotes |
Reducción
N° inflorescencias Aumento proporción flores incompletas Aborto ovárico Reducción de crecimiento de los brotes |
| Octubre-Noviembre | Floración Cuajado de frutos Crecimiento de frutos (aumento número de células) Crecimiento de brotes |
Reducción
de N° de frutos cuajados Reducción del crecimiento de frutos Reducción del crecimiento de los brotes y aumento de la alternancia de producción |
| Diciembre-Marzo | Crecimiento
de frutos (aumento tamaño de células) Inducción floral |
Reducción
tamaño frutos Caídas de frutos Reducción permanente de tamaño |
| Abril-Mayo | Crecimiento
de frutos Formación de aceite Crecimiento de los brotes (árboles descarga) Acumulación de reservas |
Frutos
de pequeño tamaño Baja relación pulpa/hueso Reducción del rendimiento graso Reducción del crecimiento de los brotes Mala calidad de flor en temporada siguiente |
| Fuente:
Elaborado en base a Barranco et al., 1999. En general, cualquier sistema de riego puede ser adecuado para el olivo, siempre que esté bien diseñado para las condiciones particulares del olivar. Sin embargo, en condiciones desérticas, cuando el recurso hídrico es escaso, los sistemas de riego localizado son los más eficientes, puesto que el agua se aprovecha en más de un 90%, además de permitir la fertirrigación con gran uniformidad, simplicidad y eficiencia. A nivel mundial, de las 8,2 millones de hectáreas de olivos cultivadas, sólo el 10% de estas son regadas. A nivel regional, de las 230,4 hectáreas reportadas durante 1999 (Catastro Frutícola Nacional IV Región), el 93,3% de la superficie es regada (Cuadro 4). En la actualidad existirían unas 270 hectáreas en producción en toda la región. Cuadro 4.- Superficie
(has) cultivada de olivos, según método de riego, y superficie
total cultivada. IV Región. |
|
Surcos |
Tendido |
Micro aspersión |
Goteo |
Aspersión |
Otros |
Superficie regada |
Superficie cultivada |
|
68,65 |
41,44 |
0,0 |
75,04 |
0,0 |
29,85 |
214,98 |
230,4 |
| 29,8% |
18% |
0% |
32,6% |
0% |
13% |
93,4% |
100% |
| Fuente:
Catastro Frutícola Nacional (IV Región), 1999. 2. MANEJO DEL CULTIVO Dentro de los aspectos a considerar para un buen manejo del cultivo del olivo se deben contemplar aquellos, como el diseño de plantación, la fertilización y la poda de los olivares, complementado con un estricto control fitosanitario del huerto. 2.1. DISEÑO DE LA PLANTACIÓN En el proceso del diseño de plantación existe una serie de parámetros que se deben considerar. 2.1.1. Variedades Para elegir la variedad o variedades más apropiadas para una zona, es imprescindible conocer las características de ellas y su comportamiento bajo las condiciones agroclimáticas del lugar. En el Cuadro 5 se presentan las características más relevantes de algunas variedades, según evaluaciones realizadas en diferentes áreas de producción. Estas son las variedades que el INIA está evaluando en distintas localidades de la III y IV Región, a través del proyecto financiado por los Gobiernos Regionales de las regiones de Atacama y Coquimbo, respectivamente. El concepto de “alternancia” se refiere al ciclo de altas y bajas producciones en el tiempo (fenómeno conocido también como añerismo). Por otra parte, repilo y verticilosis son el nombre común que se da a las enfermedades producidas por los hongos Spilocea oleagina y Verticilliun dahliae, respectivamente. Ambas enfermedades son de importancia en los olivares de nuestro país. Información aportada por Proyecto Olivos III y IV región, Gobierno Regional, FNDR. Cuadro 5.- Características de las variedades
de olivo consideradas en el proyecto de INIA |
| Variedades |
Origen |
Destino |
Rendimiento
Graso |
Fertilidad
|
Alternancia |
Repilo (tolerancia) |
Verticilosis (tolerancia) |
| Ascolana
Tenera |
Italia |
Mesa |
Medio |
Autoestéril |
Bajo |
Alto |
Bajo |
| Azapa
|
Chile |
Mesa |
S/I |
Parcialmente
autofértil |
Alto |
Bajo |
S/I |
| Cerignola |
Italia |
Mesa |
Bajo |
Parcialmente
autofértil |
Alto |
Bajo |
S/I |
| Kalamata |
Grecia |
Mesa |
S/I |
Autofértil |
Bajo |
Bajo |
Bajo |
| Manzanilla
de Sevilla |
España |
Mesa |
Medio |
Autoestéril |
Bajo |
Bajo |
S/I |
| Nocellara
del Belice |
Italia |
Mesa |
Medio |
Autoestéril |
Medio-bajo |
Medio |
Bajo |
| Sevillana |
Chile |
Mesa |
Bajo |
Parcialmente
autofértil |
Alto |
Bajo |
Bajo |
| Arbequina |
España |
Aceite |
Alto |
Autofértil |
Bajo |
Bajo |
Medio |
| Biancolilla |
Italia |
Aceite |
Bajo |
Parcialmente
autofértil |
Bajo |
Medio |
S/I |
| Coratina |
Italia |
Aceite |
Alto |
Autoestéril |
Bajo |
Bajo |
Medio |
| Frantoio |
Italia |
Aceite |
Alto |
Autofértil |
Bajo |
Bajo |
Medio |
| Koroneiki |
Grecia |
Aceite |
Alto |
S/I |
Bajo |
Alto |
Medio-alto |
| Leccino |
Italia |
Aceite |
Medio |
Autoestéril |
Bajo |
Alto |
Bajo |
| Liguria |
Chile |
Aceite |
Alto |
Autofértil |
Medio-bajo |
Medio |
Alto |
| Nabali |
Jordania |
Aceite |
Alto |
Parcialmente
autofértil |
S/I |
Bajo |
S/I |
| Picual |
España |
Aceite |
Alto |
Parcialmente
autofértil |
Bajo |
Bajo |
Bajo |
| Barnea |
Israel |
Doble |
Medio |
Parcialmente
autofértil |
S/I |
Bajo |
S/I |
| Empeltre |
España |
Doble |
Alto |
Parcialmente
autofértil |
Medio-alto |
Bajo |
Alto |
| Itrana |
Italia |
Doble |
Medio |
Autoestéril |
Bajo |
S/I |
S/I |
Fuente: COI (2000). Variedades originadas en Chile con información local. Nota:S/I, sin Información. El olivo es una especie que normalmente no requiere de polinización cruzada. Esto es cierto cuando las condiciones de cultivo son las adecuadas, vale decir, temperatura, suelo, riego, humedad relativa, etc. Por ello, algunas variedades se comportan como autofértiles en algunas localidades y como autoestériles en otras (COI, 1996). Si no se cuenta con información local del comportamiento de una variedad, es mejor incluir alguna variedad polinizante. Una de las características propias del olivo es la producción de abundante polen durante la floración, el cual es conducido al estigma de las flores por gravedad y por acción del viento. Por ello, si el viento es predominante en una dirección, la primera hilera del polinizante debe ir enfrentando el viento, de manera que éste arrastre el polen hacia la variedad principal (Figura 1). La información disponible indica que el transporte del polen por el viento es efectivo sólo hasta 40 m, en el sentido del viento dominante; por lo tanto, este es el principal criterio de diseño de la variedad polinizante. Considerando un marco de plantación de 8 m x 4 m, el porcentaje mínimo de la variedad polinizante es de un 4 %; sin embargo, la disposición de la variedad polinizante en hileras completas favorece el manejo del huerto, especialmente en lo referente a recolección de fruta, en este esquema el porcentaje mínimo de la variedad polinizante es de 16,6 % (Figura 1)(adaptado de BARRANCO et al., 1999). No obstante, en las plantaciones modernas existen varias razones por las cuales es conveniente incluir más de una variedad, a parte de la polinización cruzada, tales como la época de cosecha, para optimizar el uso de las máquinas cosechadoras y de la industrialización, logrando cosechar mayor porcentaje de las aceitunas en un estado óptimo de madurez; además, permite realizar composiciones de distintas variedades para obtener un producto comercial bien equilibrado en cuanto a características organolépticas y químicas. Una variedad polinizante debe cumplir con una serie de requisitos, siendo el más importante la sincronización de la floración con la variedad principal. Además, debe producir abundante polen de buena calidad y ser compatible con la variedad principal y sus frutos deben tener importancia comercial para aceite o mesa. En Chile la variedad Empeltre (doble propósito), es un buen polinizante de la variedad de mesa Sevillano.
a) Distribución 11 %
b)
Distribución hileras |
| X | X | X | X | X | X | X |
| X | X | X | X | X | X | X |
| O | X | X | O | X | X | O |
| X | X | X | X | X | X | X |
| X | X | X | X | X | X | X |
| O | X | X | O | X | X | O |
| X | X | X | X | X | X | X |
| X | X | X | X | X | X | X |
| O | X | X | O | X | X | O |
| X | X | X | X | X | X | X |
| X | X | O | X | X | X | O |
| X | X | O | X | X | X | O |
| X | X | O | X | X | X | O |
| X | X | O | X | X | X | O |
| X | X | O | X | X | X | O |
| X | X | O | X | X | X | O |
| X | X | O | X | X | X | O |
| X | X | O | X | X | X | O |
| X | X | O | X | X | X | O |
| X | X | O | X | X | X | O |
|
X:
Variedad principal 2.1.3 Portainjertos El uso de portainjertos está poco extendido en la olivicultura internacional y nacional; siendo la práctica comercial moderna más extendida el enraizamiento de estaquillas. Sin embargo, se han efectuado algunas investigaciones de variedades de olivos que confieren mayor adaptación a suelos pesados o enfermedades; también se están buscando patrones enanizantes. En Córdoba (España) se han realizado ensayos con portainjertos para controlar el vigor. En este sentido, la variedad Lechín de Sevilla tiene un efecto enanizante sobre la variedad injertada y la magnitud de este efecto depende de la variedad injertada, por ej. Manzanilla de Sevilla injertada sobre Lechín de Sevilla tiene un 25 % de reducción del volumen de su copa, en relación a Manzanilla autoenraizada; en cambio la variedad Picual, injertada sobre Lechín de Sevilla tiene una disminución del 35 % de su volumen de copa. El menor volumen de copa se asocia a una menor productividad por árbol, por lo que se debe aumentar la densidad de plantación; sin embargo, no se modifica el contenido de aceite ni la forma de la aceituna (Carmen del Río, 1997). Otra línea de investigación de la Universidad de Córdoba (España) está relacionada con la resistencia a enfermedades, es este sentido destaca la resistencia a verticilosis de las variedades Frantoio y Empeltre (también conocida como Oblonga); mientras que Manzanilla de Sevilla sólo es medianamente resistente y el resto de las variedades son sensibles a esta enfermedad (Barranco et al., 1999). En Chile existe un problema conocido como Vericosis en la variedad Sevillano (Herrera y Madariaga, 1999), asociado al uso de plantas injertadas con material enfermo. Por lo que en este caso, se recomienda utilizar plantas de esta variedad propagadas a través de estacas herbáceas, provenientes de plantas sanas. 2.1.4 Densidad de plantación La mayoría de los huertos tradicionales suelen tener bajas densidades de plantación, del orden de 100 árboles/ha, y se caracterizan por una productividad media a baja y por un elevado costo de producción, especialmente en las labores de cosecha y poda. Desde mediados de la década de los 70, distintos centros de investigación, principalmente de España e Italia, han propuesto la sustitución del olivar tradicional por otro conocido como “nuevo olivar intensivo”. Las principales características de este nuevo sistema se basan en acortar el período improductivo de los árboles, aprovechar el máximo potencial productivo del medio en que se desarrolla la plantación y diseñar una plantación mecanizable en todas las operaciones del cultivo. En españa,
se recomienda la formación con un solo tronco, con los árboles
homogéneamente distribuidos en el terreno permite, en un sistema
de alta densidad, sustanciales aumentos de producción a corto
y largo plazo con respecto a la olivicultura tradicional. En condiciones
de riego, distancias de plantación de 8 x 5 m, 8 x 4 m y 7
x 4,5 son recomendables para lograr una adecuada producción
a corto y largo plazo. Cabe señalar también que los
suelos poco fértiles pueden admitir mayores densidades de plantación
que los terrenos de buena calidad, para una similar disponibilidad
de agua (Barranco et al., 1999). En Italia, la propuesta del Instituto Olivícola de Perugia (IRO-CNR), es la formación de los árboles en eje central. Este sistema presenta las siguientes ventajas: la forma que adquiere el árbol, favorece una mayor eficiencia de aprovechamiento de la luz solar, con lo que se logra tener casi toda la planta con madera frutal productiva, cerca del eje central, y no solamente en la periferia de la copa; permite aumentar la densidad de plantación, de las tradicionales 150-250 a 400-500 plantas/ha, sin provocar el efecto de sombreamiento y excesiva competencia entre las plantas por luz, como ocurre en los sistemas que favorecen una mayor expansión radial de la copa ; y facilita la mecanización de la cosecha. Este sistema de conducción ha dado buen resultado en las variedades aceiteras que se utilizan comercialmente en Italia. Estas tecnologías, que están siendo transferidas a Chile, permitirían alcanzar con facilidad un rendimiento del orden de las 12 toneladas de olivas por hectárea, aunque a partir de los antecedentes obtenidos por INIA – INTIHUASI, sólo se podría afirmar que el rendimiento graso en la zona de Vallenar y Ovalle alcanzara niveles entre 15 al 19 %, según variedad y época de cosecha. El menor rendimiento graso observado en esta zona en relación a la Cuenca del Mediterráneo se debería a la menor acumulación térmica y también a que en Chile se cultiva un olivar de regadío, con mayor productividad por árbol . Sin embargo, los riesgos de desadaptación de las variedades que se están introduciendo son bajos para las zonas con buenas condiciones agroclimáticas para la especie. 2.1.5 Preparación del terreno Para un desarrollo apropiado de los árboles, los olivos deben plantarse en suelos que tengan una profundidad aprovechable mínima de 50 cm. En suelos poco profundos o en aquellos con presencia de una napa freática muy alta, o que tengan una textura muy arcillosa, la plantación puede efectuarse sobre camellones. De esta forma se aumenta artificialmente la profundidad de suelo, incrementando además la aireación. Así se evita la amarillez de las plantas por asfixia radicular debido a humedad excesiva y continuada, producto de las lluvias o del riego. Los camellones son elevaciones artificiales del terreno en forma de mesetas sobre las que se establecen las plantas. En general, las dimensiones de los camellones al momento de la plantación son 50 cm de altura por 1.5 m en la base y 1 m de ancho en el plano superior. La plantación sobre camellones debe considerar el empleo de riego tecnificado. 2.1.6 Epoca de plantación La disponibilidad de plantas en bolsas de polietileno permite que la plantación pueda realizarse en casi cualquier época del año. El momento más adecuado dependerá de las condiciones climáticas locales. El periodo más favorable es hacia fines de invierno, luego que ha pasado el peligro de heladas, y principios de primavera, antes de los fuertes calores. Sin embargo, en zonas con inviernos suaves es posible iniciar la plantación durante el otoño. De esta forma, las plantas contarán con un buen arraigamiento para iniciar de mejor forma el nuevo crecimiento de primavera. 2.1.7. Plantación Para establecer un olivo proveniente de vivero, el hoyo de plantación no debe ser más profundo que la altura de la bolsa que lo contiene. Tampoco es necesario hacer hoyos demasiado anchos. El ancho debe ser suficiente para facilitar la labor de colocación de la bolsa con la planta. Sin embargo, en suelos de texturas extremas (muy arcillosas o muy arenosas) es conveniente ampliar el ancho de los hoyos e incorporar una mezcla de suelo con materia orgánica alrededor de la nueva planta para estimular el crecimiento inicial de nuevas raíces. La planta debe ser enterrada sólo hasta la zona del cuello, sin sobrepasarlo. La idea es respetar la misma altura sobre la tierra que la planta tenía en la bolsa del vivero. No es necesario aplicar fertilizantes en el fondo del hoyo de plantación, ya que una elevada concentración de ellos en contacto con las nuevas raíces puede ser tóxica. Las plantas deben ser regadas durante el mismo día de la plantación. Para asegurar que el suelo alrededor de las raíces quede bien compactado, se debe aplicar un segundo riego al día siguiente. En el momento de la plantación, se deben eliminar aquellos brotes excesivamente vigorosos y los que se ubican en una posición muy cercana al nivel del suelo. Se deben eliminar los brotes laterales entre el nivel del suelo y 65 cm de altura. Antes de poner las plantas en su sitio definitivo, es necesario retirar las etiquetas colocadas en el tronco de las plantas, cortando las amarras que posteriormente puedan estrangularla. Para permitir el crecimiento del tronco en forma vertical, es necesario colocar un tutor en el momento de la plantación. Las amarras deben quedar algo sueltas para evitar el estrangulamiento del tronco a medida que aumenta su grosor. 2.1.8. Cuidados posteriores a la plantación En zonas de fuerte insolación, como sucede en la IV Regi´ón, el tronco y los brotes nuevos son muy sensibles al “golpe de sol” que pueden provocar quemaduras de la corteza. En tal caso, se debe pintar el tronco y los brotes expuestos al sol con una lechada de cal o con pintura látex de color blanco. Los riegos deben ser frecuentes y con poca agua. Se debe tener especial cuidado con el exceso de humedad, ya que el olivo es muy sensible a la asfixia de las raíces. Es menos perjudicial para la planta que tenga poca agua en vez de un exceso. Hojas nuevas de color amarillo pueden ser un síntoma de exceso de humedad en el suelo. En este caso es necesario suspender los riegos por algunos días y revisar los volúmenes de agua de riego. El olivo joven es muy vigoroso, presentando en la mayoría de los casos un buen equilibrio en el desarrollo sólo con los nutrientes extraídos desde el suelo. Cantidades extras de fertilizantes pueden provocar un exceso de vigor, retardando la entrada en producción. Si los riegos y el manejo general del huerto son apropiados, es innecesaria la fertilización durante el primer año. En todo caso, las necesidades de nutrientes deben ser monitoreados a través de la observación del vigor de las plantas y el empleo de análisis foliar. El control de malezas, especialmente alrededor de las plantas, es fundamental durante los primeros años. Los herbicidas deben ser aplicados con mucho cuidado para evitar que sean absorbidos por las hojas de los olivos. El control mecánico con azadón también debe evitar cualquier herida sobre el tronco. De acuerdo a lo observado en el proyecto ejecutado por el INIA en la IV Región, el problema sanitario de mayor importancia corresponde al ataque de la conchuela negra del olivo (Saissetia oleae). Para su control se ha empleado aceite mineral, que es inocuo para el medio ambiente y para los enemigos naturales; además existen varias alternativas químicas, con productos organofosforados tales como Metidation (Oleo Ultracid 100EC ó Supracid 40 WP), Imidacloprid (Confidor 350 SC ó Punto 70 WP), Dimetoato +Clorpirifos (Salut ó Proton 500 EC) y Diazinon (Diazinón 60 EC ó DZN 600EW), utilizados según las dosis recomendadas por los fabricantes. El ataque de roedores (conejos) también ha sido importante. Ellos se comen la corteza provocando la muerte de algunas plantas. El control puede efectuarse a través del empleo de barreras físicas, como diversos tipos de mallas, o el uso de repelentes, como el fungicida en base al ingrediente Thiran (Thiran 80 PM, Pomarsol Forte 80% WP) que se aplican en forma de pintura en la base del tronco. En plantaciones realizadas en terrenos no cultivados con anterioridad, la destrucción de la corteza del tronco por parte de plagas que habitan en el suelo (por ejemplo hormiga argentina) ha causado la muerte de un número reducido de plantas. El daño se puede evitar con aplicaciones localizadas a la base y cuello de la planta del producto Diazinon (Diazinón 60 EC ó DZN 600EW) o Dimetoato (Dimetoato 40 EC). En zonas en que el viento es un factor limitante para el crecimiento de las plantas, lo ideal es considerar desde la plantación una protección, ya sea con cortinas naturales o artificiales. Como cortina natural se puede utilizar el mismo olivo, disponiendo la primera hilera que enfrenta al viento con una variedad de crecimiento rápido y erecto. (p. ej. Barnea o Empeltre), la que se planta a una mayor densidad. En caso de usar una cortina artificial de malla, ésta debe tener un 50 a 60% de porosidad. De esta forma se reduce la resistencia al viento y se minimiza la turbulencia cerca de la cortina. Si el viento no es tan limitante y por costo no es posible la instalación de cortinas cortaviento, existen otras alternativas. Una de ellas es utilizar tutores largos, a lo menos 1.8 m desde el suelo, sujetos entre sí por un alambre en la hilera, formando una hilera similar a las viñas. Este sistema permite mantener el tronco en posición vertical y evita su inclinación debido a la rotura del tutor por la presión del viento. |